Evangelio y liturgia de hoy, domingo 8 de febrero de 2026: ora con el Evangelio de hoy en audio según san Mateo (Mt 5, 13-16): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la gente la pise…
QUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
LEE LA PALABRA DE HOY, ESCUCHA EL AUDIO Y COMENTA EL EVANGELIO, EL SALMO Y LAS LECTURAS DEL DÍA DOMINGO 8 DE FEBRERO DE 2026
Misa del Día – Verde – Semana 5a. del Tiempo Ordinario
CONTENIDO DEL DÍA
ANTÍFONA DE ENTRADA
Entren, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro; porque Él es nuestro Dios. (Sal 94, 6-7).
ORACIÓN COLECTA
Protege, Señor, con amor continuo a tu familia, para que, al apoyarse en la sola esperanza de tu gracia del cielo, se sienta siempre fortalecida con tu protección.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
PRIMERA LECTURA
LECTURA DEL LIBRO DEL PROFETA ISAÍAS
Esto dice el Señor: comparte tu pan con el hambriento y alberga a los pobres sin techo; cubre al que veas desnudo y no te despreocupes de tu propia carne.
Entonces despuntará tu luz como la aurora y tu llaga no tardará en cicatrizar; delante de ti avanzará tu justicia y detrás de ti irá la gloria del Señor.
Entonces llamarás, y el Señor responderá; pedirás auxilio, y Él dirá: «¡Aquí estoy!». Si eliminas de ti todos los yugos, el gesto amenazador y la palabra maligna; si ofreces tu pan al hambriento y sacias al que vive en la penuria, tu luz se alzará en las tinieblas y tu oscuridad será como el mediodía..
P/. Palabra de Dios
R/. Te alabamos Señor
SALMO RESPONSORIAL
R/. El justo brilla en las tinieblas como una luz
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos. R/.
Porque jamás vacilará.
El recuerdo del justo será perpetuo.
No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor. R/.
Su corazón está seguro, sin temor.
Reparte limosna a los pobres;
su caridad dura por siempre
y alzará la frente con dignidad. R/.
SEGUNDA LECTURA
LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS
Yo, hermanos, cuando los visité para anunciarles el misterio de Dios, no llegué con el prestigio de la elocuencia o de la sabiduría. Al contrario, no quise saber nada, fuera de Jesucristo, y Jesucristo crucificado. Por eso, me presenté ante ustedes débil, temeroso y vacilante.
Mi palabra y mi predicación no tenían nada de la argumentación persuasiva de la sabiduría humana, sino que eran demostración del poder del Espíritu, para que ustedes no basaran su fe en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
P/. Palabra de Dios
R/. Te alabamos Señor
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO DEL DÍA
R/. Aleluya, aleluya, aleluya
Yo soy la luz del mundo -dice el Señor-; el que me sigue tendrá la luz de la vida (Cf Jn 8, 12b)
R/. Aleluya, aleluya, aleluya
EVANGELIO DEL DÍA – MISA DE HOY 8 DE FEBRERO DE 2026 – DOMINGO DEL SEÑOR
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO
Mt 5, 13-16 (audio)
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la gente la pise.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.
Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos”.
P/. Palabra del Señor
R/. Gloria a ti, Señor Jesús
COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO DEL DÍA
El Evangelio que nos trae la liturgia de hoy, domingo 8 de febrero de 2026, proviene de san Mateo (Mt 5, 13-16). Somos la sal de la tierra y la luz del mundo, nos dice el Señor. No nos dice que somos “una sal” sino “la sal”, no “una luz”, sino “la luz”.
Nosotros, los católicos, tenemos una misión y es atraer, con nuestra vida ejemplar a otros, a manera de la sal que atrae hacia sí, y, finalmente, hacia el Señor, el gusto de los demás, o de la luz que ilumina el camino que lleva hacia Dios, porque somos del Señor, y Él está con nosotros.
Si perdemos esa propiedad de dar el sabor o de iluminar a otros, es porque nos hemos alejado de Dios, o dudamos en seguir a Cristo, es en este momento, que nos autoarrojamos al mundo, y allí, el mundo nos pisotea o termina de consumir el oxígeno de la Palabra que produce nuestra luz, nos apaga.
Un caso actual visible de esto es el de algunos médicos y profesionales de la salud quienes, siendo formados para promover y proteger la vida, dejan que les entren los afanes por el dinero, el poder, el reconocimiento y, entonces, su oxigeno vital se consume, su luz se apaga, entrando a las oscuras e inicuas justificaciones del asesinato prenatal (que llaman aborto provocado, IVE, legal o ilegal), de la eutanasia, de la anticoncepción y del asesinato de embriones en la fertización artificial.
Roguemos al Señor nos permita siempre vivir de modo que atraigamos personas a la cristiandad, al catolicismo, que nuestro oxígeno no se consuma, sino que esa llama que da nuestra luz se reavive cada día.


