Evangelio de hoy, lecturas y salmo de este día lunes 9 de marzo de 2026: ora con el Evangelio del día, en audio, según san Lucas (Lc) 4, 24-30. « En aquel tiempo, Jesús llegó a Nazaret, entró a la sinagoga y dijo al pueblo: “Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías…» Encuentra más abajo el texto completo, el audio y la reflexión del Evangelio, el salmo y las lecturas de hoy.
LUNES DE LA TERCERA SEMANA DE CUARESMA – TIEMPO DE CUARESMA –
SANTA FRANCISCA ROMANA – CONGREGACIÓN DE LAS OBLATAS O. DE S.M. (Roma, 1384-1440)
LEE LA PALABRA DE HOY, ESCUCHA EL AUDIO Y COMENTA EL EVANGELIO, EL SALMO Y LAS LECTURAS DEL DÍA LUNES 9 DE MARZO DE 2026
Misa del Día – Morado – Asiste a la Eucaristía – No faltes a la cita diaria con el Señor
CONTENIDO DEL DÍA
INVITACIÓN PARA ESTA SEMANA
En este día te invitamos a que, después de leer, escuchar y orar el Evangelio, el salmo y las lecturas de hoy nos acompañes en oración por la conversión de todos los pecadores, solicitud de la Virgen María en Fátima. En especial, hoy te invitamos a orar por la conversión de las personas que apoyan, celebran, legalizan, promueven o realizan sacrificios humanos de bebés en su gestación (aborto legal o “consentido”, IVE, etc; y la muerte de embriones humanos de tratamientos de fertilidad, que incluso se atreven a llamar “sobrantes”), también por las mujeres en gestación para que no caigan en ese engaño del mal, y por la reversión de las leyes humanas que los permiten.
Nuestros videos recomendados el día de hoy son una canción y una oración a la Stma Virgen María, pues, con su intercesión, hacemos tal petición al Padre, a nuestro Señor Jesucristo y al Espíritu Santo. Ingresa al canal, suscríbete y comparte. Dios te bendiga.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor, mi corazón y mi carne se llenan de alegría por el Dios vivo. (Sal 83, 3)
ORACIÓN COLECTA
Oh Dios, que nos diste en santa Francisca Romana un modelo singular de vida conyugal y monástica, concédenos estar a tu servicio con fiel perseverancia, que podamos descubrirte y seguirte en todas las circunstancias de la vida.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
ORACIÓN COLECTA (B)
Señor, purifica y protege a tu Iglesia con misericordia continua, y, puesto que sin tu ayuda no puede mantenerse incólume, que tu protección la dirija y la sostenga siempre.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
PRIMERA LECTURA
LECTURA DEL SEGUNDO LIBRO DE LOS REYES
En aquellos días, Naamán, general del ejército de Siria, gozaba de la estima y del favor de su rey, pues por su medio había dado el Señor la victoria a Siria. Pero este gran guerrero era leproso.
Sucedió que una banda de sirios, en una de sus correrías, trajo cautiva a una jovencita, que pasó luego al servicio de la mujer de Naamán. Ella le dijo a su señora: “Si mi señor fuera a ver al profeta que hay en Samaria, ciertamente él lo curaría de su lepra”.
Entonces fue Naamán a contarle al rey, su señor: “Esto y esto dice la muchacha israelita”. El rey de Siria le respondió: “Anda, pues, que yo te daré una carta para el rey de Israel”. Naamán se puso en camino, llevando de regalo diez barras de plata, seis mil monedas de oro, diez vestidos nuevos y una carta para el rey de Israel que decía: “Al recibir ésta, sabrás que te envío a mi siervo Naamán, para que lo cures de la lepra”.
Cuando el rey de Israel leyó la carta, rasgó sus vestiduras exclamando: “¿Soy yo acaso Dios, capaz de dar vida o muerte, para que éste me pida que cure a un hombre de su lepra? Es evidente que lo que anda buscando es un pretexto para hacerme la guerra”.
Cuando Eliseo, el hombre de Dios, se enteró de que el rey había rasgado sus vestiduras, le envió este recado: “¿Por qué rasgaste tus vestiduras? Envíamelo y sabrá que hay un profeta en Israel”.
Llegó, pues, Naamán con sus caballos y su carroza, y se detuvo a la puerta de la casa de Eliseo. Éste le mandó decir con un mensajero: “Ve y báñate siete veces en el río Jordán, y tu carne quedará limpia”. Naamán se alejó enojado, diciendo: “Yo había pensado que saldría en persona a mi encuentro y que, invocando el nombre del Señor, su Dios, pasaría la mano sobre la parte enferma y me curaría de la lepra. ¿Acaso los ríos de Damasco, como el Abaná y el Farfar, no valen más que todas las aguas de Israel? ¿No podría bañarme en ellos y quedar limpio?”
Dio media vuelta y ya se marchaba, furioso, cuando sus criados se acercaron a él y le dijeron: “Padre mío, si el profeta te hubiera mandado una cosa muy difícil, ciertamente la habrías hecho; cuanto más, si sólo te dijo que te bañaras y quedarías sano”.
Entonces Naamán bajó, se bañó siete veces en el Jordán, como le había dicho el hombre de Dios, y su carne quedó limpia como la de un niño. Volvió con su comitiva a donde estaba el hombre de Dios y se le presentó, diciendo: “Ahora sé que no hay más Dios que el de Israel”.
P/. Palabra de Dios
R/. Te alabamos Señor
SALMO RESPONSORIAL
R/. Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo veré el rostro de Dios?
Como busca la cierva corrientes de agua,
así mi alma te busca a ti, Dios mío. R/.
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? R/.
Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada. R/.
Me acercaré al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
y te daré gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío. R/.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO DEL DÍA
R/. Honor y Gloria a tí, Señor Jesús // La salvación y la gloria y el poder son del Señor Jesucristo
Espero en el Señor, espero en su Palabra; porque de Él viene la misericordia, la redención copiosa. (Cf. Sal 129, 5.7bc)
R/. Honor y Gloria a tí, Señor Jesús// La salvación y la gloria y el poder son del Señor Jesucristo
EVANGELIO DEL DÍA – MISA DE HOY 9 DE MARZO DE 2026 – TERCER LUNES DE CUARESMA
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS
Lc 4, 24-30
En aquel tiempo, Jesús llegó a Nazaret, entró a la sinagoga y dijo al pueblo:
“Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, que era de Siria”.
Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta una saliente del monte, sobre el que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero Él, pasando por en medio de ellos, se alejó de allí.
P/. Palabra del Señor
R/. Gloria a ti, Señor Jesús
COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO DEL DÍA
El Evangelio que nos trae la liturgia de hoy, lunes 9 de marzo de 2026, proviene de san Lucas 4, 24-30
En el Evangelio del día según San Lucas Jesús dijo: “Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra“. Esta frase tan profunda, rica y contundente en su significado está acompañada, en el Evangelio de hoy, de una situación que vivió Jesús con los judíos, que reaccionaron con ira a lo que nuestro Señor les decía.
Jesús profetizó para su propio futuro inmediato basado en lo que las Escrituras narraban de Elías y Eliseo, pues, siendo Hijo de Dios, no solo no fue reconocido ni siquiera como profeta por sus contradictores en la sinagoga, sino que incluso iba a sufrir en ese momento el martirio tal como algunos de los profetas («lo llevaron hasta una saliente del monte, sobre el que estaba construida la ciudad, para despeñarlo»), pero Él se alejó de allí para seguir la tarea encomendada por el Padre.
Dos ideas adicionales que surgen de este pasaje:
1- esta frase es también aplicable, por ejemplo, a personas que deben salir de su “tierra” cercana (esto es, incluso de sí mismos, de su familia, etc) para poder realizarse como ser humano, es decir, para cumplir su misión, eso a lo que Dios lo ha llamado a ser y a hacer en la vida. Todo esto, claro está, fruto de oración, una conversación con Él, para poder diferenciarlo de los deseos o impulsos nacidos de la necedad o del mal espíritu.
2- Si consideramos que el ser humano, varón o mujer, es tierra de Dios, y que, por tanto, cada uno de nosotros lo es individualmente, está máxima de Jesús, aplica también a la creencia en Dios. ¡Cuán fuerte llega a ser el velo en los ojos, y la terquedad del ser humano, criatura hecha a su imagen y semejanza, que, a pesar de la evidencia narrada y observable de la Creación misma, y en su propia vida terrenal, puede negar la existencia del Altísimo por un albedrío terco en aceptar la Verdad!


