Evangelio de hoy, lecturas y salmo de este día, martes 17 de marzo de 2026, IV semana de Cuaresma: ora con el Evangelio de hoy, en audio, según san Juan 5, 1-16. En aquellos días, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, cerca de la Puerta de las Ovejas, una piscina llamada en hebreo Betesda. Encuentra más abajo el texto completo, el audio y la reflexión del Evangelio, el salmo y las lecturas de hoy. San Patricio.
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El 1 de mayo iniciaremos el Santo Rosario en vivo (hora programada 8 de la noche, hora colombiana). Puedes inscribirte desde cualquier país para ser invitado. El Santo Rosario se realizará en español. Duración diaria estimada: 1 hora.
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CONTENIDO DEL DÍA
ANTÍFONA DE ENTRADA
Sedientos todos, acudan por agua: dice el Señor; también los que no tienen dinero, vengan y beban con alegría. (Cf. ls 55, 1)
ORACIÓN COLECTA
Señor, que el ejercicio respetable de este tiempo santo prepare el corazón de tus fieles para acoger adecuadamente el misterio pascual y anunciar a toda la humanidad el mensaje de tu salvación
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
PRIMERA LECTURA
LECTURA DEL LIBRO DEL PROFETA EZEQUIEL
En aquellos días, un hombre me llevó a la entrada del Templo y vi que brotaba agua de debajo del dintel de la Casa: corría hacia el oriente igual como la Casa que daba al oriente. El agua brotaba del lado sur del altar. Me hizo salir por el pórtico norte y que diera la vuelta por el exterior hasta el pórtico este: el agua corría ahora a mi derecha.
El hombre se alejó al oriente. Midió mil codos con la vara que sostenía en la mano, luego me dijo que atravesara el arroyuelo: el agua me llegaba apenas a los tobillos.
Midió luego mil codos y me dijo que atravesara el arroyo; el agua me llegaba a las rodillas. Midió otra vez mil codos y me dijo que atravesara el estero: el agua me llegaba a la cintura. Midió todavía mil codos: esa vez no pude atravesar el torrente; las aguas habían subido, se habían convertido en un río que no se podía atravesar a pie sino a nado.
Me dijo entonces: «¿Has visto, hijo de hombre?»
Después de eso me hizo pasear por la orilla.
Cuando regreso al torrente, veo que hay en la orilla muchos árboles, a ambos lados del torrente. Me dijo: «Esa agua corre hacia la región este, desciende hacia la Arabá y desemboca en el Mar Muerto para que sus aguas queden sanas. Todo ser viviente, todo lo que se mueva por donde pase el torrente se llenará de vida; la pesca será allí muy abundante. Bastará con que lleguen sus aguas para que haya salud y vida por donde ellas pasen.
En las márgenes del torrente, desde principio a fin, crecerán toda clase de árboles frutales; su follaje no se secará, tendrán frutas en cualquier estación: Producirán todos los meses gracias a esa agua que viene del santuario. La gente se alimentará con sus frutas y sus hojas les servirán de remedio.
P/. Palabra de Dios
R/. Te alabamos Señor
SALMO RESPONSORIAL
R/. El Señor del universo está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob
Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar. R/.
Un río y sus canales alegran la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.
Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora. R/.
El Señor del universo está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra. R/.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO DEL DÍA
R/. Honor y Gloria a ti, Señor Jesús // Gloria y alabanza a ti, Cristo
Oh, Dios, crea en mí un corazón puro; y devuélveme la alegría de tu salvación. (Sal 50, 12a.14a)
R/. Honor y Gloria a ti, Señor Jesús // Gloria y alabanza a ti, Cristo
EVANGELIO DEL DÍA – MISA DE HOY 17 DE MARZO DE 2026 – MARTES DE LA CUARTA SEMANA DE CUARESMA
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN
Juan 5, 1-16
En aquellos días, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, cerca de la Puerta de las Ovejas, una piscina llamada en hebreo Betesda. Tiene ésta cinco pórticos, y bajo los pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos, tullidos y paralíticos. Todos esperaban que el agua se agitara, porque un ángel del Señor bajaba de vez en cuando y removía el agua; y el primero que se metía después de agitarse el agua quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese.
Había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Jesús lo vio tendido, y cuando se enteró del mucho tiempo que estaba allí, le dijo:
«¿Quieres sanar?».
El enfermo le contestó: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua, y mientras yo trato de ir, ya se ha metido otro.» Jesús le dijo: «Levántate, toma tu camilla y anda.» Al instante el hombre quedó sano, tomó su camilla y empezó a caminar.
Pero aquel día era sábado. Por eso los judíos dijeron al que acababa de ser curado: «Hoy es día sábado, y la Ley no permite que lleves tu camilla a cuestas.» Él les contestó: «El que me sanó me dijo: Toma tu camilla y anda.» Le preguntaron:
«¿Quién es ese hombre que te ha dicho: Toma tu camilla y anda?»
Pero el enfermo no sabía quién era el que lo había sanado, pues Jesús había desaparecido entre la multitud reunida en aquel lugar.
Más tarde Jesús se encontró con él en el Templo y le dijo: «Ahora estás sano, pero no vuelvas a pecar, no sea que te suceda algo peor.»
El hombre se fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado. Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales curaciones en día sábado.
P/. Palabra del Señor
R/. Gloria a ti, Señor Jesús
COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO DEL DÍA
El Evangelio de hoy, martes 17 de marzo de 20266, proviene de san Juan (Jn 5, 1-16) y nos presenta el pasaje de Jesús curando un hombre enfermo por 38 años. El evangelista narra otra curación milagrosa de Jesús, en esta oportunidad es Él quien toma la iniciativa con un hombre paralítico que yace tirado al lado de una piscina esperanzado en algún día poder sumergirse en sus aguas curativas. Jesús, lleno de compasión, le interroga si desea ser sanado.
Esta pregunta «¿Quieres sanar?». puede parecernos sorprendente, pero en realidad no lo es. Jesús en una muestra absoluta de respeto por la voluntad de cada persona pregunta, no quiere ser intrusivo y así como lo hizo con el hombre paralítico lo hace hoy de manera especial en esta cuaresma con cada uno de nosotros. ¿Quieres ser sanado?
Pidamos hoy al Espíritu Santo la gracia de descubrir cuál es la parálisis que presentamos (perdonar, vencer una adicción, tomar un decisión, hacer un cambio,… y tener el deseo auténtico de ser sanados por Él..


