Evangelio de hoy, lecturas y salmo de este día, miércoles 18 de marzo de 2026, IV semana de Cuaresma: ora con el Evangelio de hoy, en audio, según san Juan 5, 17-30. . Encuentra más abajo el texto completo, el audio y la reflexión del Evangelio, el salmo y las lecturas de hoy.
Por favor compartir estas lecturas – Santo de hoy: San Cirilo de Jerusalén.
El 1 de mayo iniciaremos el Santo Rosario en vivo (hora programada 8 de la noche, hora colombiana). Puedes inscribirte desde cualquier país para ser invitado. El Santo Rosario se realizará en español. Duración diaria estimada: 1 hora.
Las personas interesadas en inscribirse en el grupo pueden escribirnos a: [email protected] con el asunto: “Inscribir en el Santo Rosario”.
Recuerda confirmar el número telefónico completo (con código de país), al igual que su nombre, edad, ciudad y país de residencia. Las condiciones para ingresar y permanecer se harán públicas con anticipación o en respuesta al correo recibido. Según el número estimado final de participantes será el medio usado de transmisión. Dios los bendiga.
CONTENIDO DEL DÍA
ANTÍFONA DE ENTRADA
Mi oración se dirige a ti, Dios mío, el día de tu favor; que me escuche tu gran bondad, que tu fidelidad me ayude. (Sal 68, 14)
ORACIÓN COLECTA
Oh Dios, que concedes a los justos el premio de sus méritos, y a los pecadores, por la penitencia, les perdonas sus pecados, ten piedad de nosotros, para que la humilde confesión de nuestras culpas nos obtenga tu perdón.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
PRIMERA LECTURA
LECTURA DEL LIBRO DEL PROFETA ISAÍAS
Yavé te asegura: En el momento oportuno te atendí, al día de la salvación, te socorrí. Quise que fueras la alianza del pueblo, que reconstruyeras el país, y entregaras a sus dueños las propiedades destruidas. Dirás a los prisioneros: «¡Salgan!», a los que están en la oscuridad: «Salgan a la luz.»
A lo largo del camino pastarán y no les faltará el pasto ni en los cerros pelados. No padecerán hambre ni sed, y no estarán expuestos al viento quemante ni al sol; pues el que se compadece de ellos los guiará y los llevará hasta donde están las vertientes de agua. Haré caminos a través de las montañas y pavimentaré los senderos.
Y ahora vuelven del país extranjero, otros del norte y del oeste, aquéllos del sur de Egipto.
¡Cielos, griten de alegría! ¡Tierra, alégrate!
Cerros, salten y canten de gozo porque Yavé ha consolado a su pueblo y se ha compadecido de los afligidos.
Y Sión decía: «Yavé me ha abandonado y el Señor se ha olvidado de mí.»
Pero, ¿puede una mujer olvidarse del niño que cría, o dejar de querer al hijo de sus entrañas?
Pues bien, aunque alguna lo olvidase, yo nunca me olvidaría de ti.
P/. Palabra de Dios
R/. Te alabamos Señor
SALMO RESPONSORIAL
R/. El Señor es clemente y misericordioso
El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.
El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan. R/.
El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones.
Cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R/.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO DEL DÍA
R/. Honor y Gloria a ti, Señor Jesús // Gloria y alabanza a ti, Cristo
Yo soy la resurrección y la vida -dice el Señor-; el que cree en mí no morirá para siempre. (Jn 11, 25a.26)
R/. Honor y Gloria a ti, Señor Jesús // Gloria y alabanza a ti, Cristo
EVANGELIO DEL DÍA – MISA DE HOY 18 DE MARZO DE 2026 – MIÉRCOLES DE LA CUARTA SEMANA DE CUARESMA
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN
Juan 5, 17-30
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos (que lo perseguían por hacer curaciones en sábado): “Mi Padre trabaja siempre y yo también trabajo”. Por eso los judíos buscaban con mayor empeño darle muerte, ya que no sólo violaba el sábado, sino que llamaba Padre suyo a Dios, igualándose así con Dios.
Entonces Jesús les habló en estos términos: “Yo les aseguro: El Hijo no puede hacer nada por su cuenta y sólo hace lo que le ve hacer al Padre; lo que hace el Padre también lo hace el Hijo. El Padre ama al Hijo y le manifiesta todo lo que hace; le manifestará obras todavía mayores que éstas, para asombro de ustedes. Así como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a quien Él quiere dársela. El Padre no juzga a nadie, porque todo juicio se lo ha dado al Hijo, para que todos honren al Hijo, como honran al Padre. El que no honra al Hijo tampoco honra al Padre.
Yo les aseguro que, quien escucha mi Palabra y cree en el que me envió, tiene vida eterna y no será condenado en el juicio, porque ya pasó de la muerte a la vida.
Les aseguro que viene la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la hayan oído vivirán. Pues así como el Padre tiene la vida en sí mismo, también le ha dado al Hijo tener la vida en sí mismo; y le ha dado el poder de juzgar, porque es el Hijo del hombre.
No se asombren de esto, porque viene la hora en que todos los que yacen en la tumba oirán mi voz y resucitarán: los que hicieron el bien para la vida; los que hicieron el mal, para la condenación. Yo nada puedo hacer por mí mismo. Según lo que oigo, juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”.
P/. Palabra del Señor
R/. Gloria a ti, Señor Jesús
COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO DEL DÍA
El Evangelio de hoy, lunes16 de marzo de 2026, proviene de san Juan (Jn 5, 1-16) y nos presenta un pasaje en el que Jesús expone a los judíos la unidad que existe entre Él y el Padre. La adhesión total y absoluta de su desear, pensar y obrar a la voluntad del Padre fue ratificada por Jesús en la oración en el huerto de los Olivos en la víspera de su pasión, cuando suplicando por sus discípulos actuales y futuros decía: “que sean uno como nosotros somos uno” (Juan 17:22).
Pidamos al Señor nos conceda la gracia de desear que nuestra voluntad se unifique con la suya día a día, a semejanza de lo expresado por el sacerdote beato Carlos de Foucauld en la “Oración de abandono“:
“Padre mío, me abandono a Ti. Haz de mí lo que quieras. Lo que hagas de mí te lo agradezco, estoy dispuesto a todo, lo acepto todo. Con tal que Tu voluntad se haga en mí y en todas tus criaturas, no deseo nada más, Dios mío. Pongo mi vida en Tus manos. Te la doy, Dios mío, con todo el amor de mi corazón, porque te amo, y porque para mí amarte es darme, entregarme en Tus manos sin medida, con infinita confianza, porque Tú eres mi Padre”.


