LEE LA PALABRA DE HOY, ESCUCHA EL AUDIO Y COMENTA EL EVANGELIO, EL SALMO Y LAS LECTURAS DEL DÍA MARTES DE LA XXXIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO.
MISA DEL DÍA – VERDE
Dedicación de las Basílicas de san Pedro y san Pablo, apóstoles
CONTENIDO DEL DÍA
ORACIÓN DIARIA POR LOS DIFUNTOS, MES DE NOVIEMBRE (< 3 MIN)
Antes de leer el Evangelio del día de hoy, te invitamos a ver este video de YouTube (<3 min), y a orar por los difuntos durante todo el mes de noviembre: «Oración por los fieles difuntos». Orar por el alma de los difuntos es una obra de misericordia espiritual. Dios te bendiga.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Los constituiste príncipes sobre toda la tierra. Ellos han hecho memorable tu nombre por generaciones y generaciones; por eso los pueblos te alabarán eternamente. (Salmo 44, 17-18)
ORACIÓN COLECTA
Defiende, Señor, a tu Iglesia con la protección de los apóstoles Pedro y Pablo, de quienes recibió el inicio del conocimiento divino, y concédele crecer en tu gracia celestial hasta el final de los tiempos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
PRIMERA LECTURA
LECTURA DEL SEGUNDO LIBRO DE LOS MACABEOS
Había un hombre llamado Eleazar, de edad avanzada y aspecto muy digno. Era uno de los principales maestros de la ley. Querían obligarlo a comer carne de puerco y para ello le abrían a la fuerza la boca. Pero él, prefiriendo una muerte honrosa a una vida de infamia, escupió la carne y avanzó voluntariamente hacia el suplicio, como deben hacer los que son constantes en rechazar manjares prohibidos, aun a costa de la vida.
Los que presidían aquel sacrificio pagano, en atención a la antigua amistad que los unía con Eleazar, lo llevaron aparte y le propusieron que mandara traer carne permitida y que la comiera, simulando que comía la carne del sacrificio ordenada por el rey. Así se podría librar de la muerte y encontrar benevolencia, por la antigua amistad que los unía.
Pero Eleazar, adoptando una actitud cortés, digna de sus años y de su noble ancianidad, de sus canas honradas e ilustres, de su conducta intachable desde niño y, sobre todo, digna de la ley santa, dada por Dios, respondió enseguida:
“Envíenme al sepulcro, pues no es digno de mi edad ese engaño. Van a creer los jóvenes que Eleazar, a los noventa años, se ha pasado al paganismo. Y si por miedo a perder el poco tiempo de vida que me queda, finjo apartarme de la ley, se van a extraviar con mi mal ejemplo. Eso sería manchar y deshonrar mi vejez. Y aunque por el momento me librara del castigo de los hombres, ni vivo ni muerto me libraría de la mano del Omnipotente. En cambio, si muero ahora como un valiente, me mostraré digno de mis años y dejaré a los jóvenes un gran ejemplo, para que aprendan a arrostrar voluntariamente una muerte noble por amor a nuestra santa y venerable ley”.
Dicho esto, se fue enseguida hacia el suplicio. Los que lo conducían, considerando arrogantes las palabras que acababa de pronunciar, cambiaron en dureza su actitud benévola.
Cuando Eleazar estaba a punto de morir a causa de los golpes, dijo entre suspiros: “Tú, Señor, que todo lo conoces, bien sabes que pude librarme de la muerte; pero, por respeto a ti, sufro con paciencia y con gusto, crueles dolores en mi cuerpo y en mi alma”.
De esta manera, Eleazar terminó su vida y dejó no sólo a los jóvenes, sino a toda la nación, un ejemplo memorable de virtud y heroísmo.
P/. Palabra de Dios
R/. Te alabamos Señor
SALMO RESPONSORIAL
R/. El Señor me sostiene
Señor, cuántos son mis enemigos,
cuántos se levantan contra mí;
cuántos dicen de mí:
«Ya no lo protege Dios». R/.
Pero tú, Señor, eres mi escudo y mi gloria,
tú mantienes alta mi cabeza.
Si grito invocando al Señor,
él me escucha desde su monte santo. R/.
Puedo acostarme y dormir y despertar:
el Señor me sostiene.
No temeré al pueblo innumerable
que acampa a mi alrededor.
Levántate, Señor; sálvame, Dios mío. R/.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO DEL DÍA
R/. Aleluya, aleluya, aleluya
Dios nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados. (1 Jn 4,10b)
R/. Aleluya, aleluya, aleluya
EVANGELIO DEL DÍA – MISA DE HOY 18 NOV. 2025
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS
Lc 19, 1-10
En aquel tiempo, 1 Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad. 2 Allí vivía un hombre muy rico llamado Zaqueo, que era el jefe de los publicanos. 3 Él quería ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura. 4 Entonces se adelantó y subió a un sicomoro para poder verlo, porque iba a pasar por allí.
5 Al llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: «Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa». 6 Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría. 7 Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Se ha ido a alojar en casa de un pecador». 8 Pero Zaqueo dijo resueltamente al Señor: «Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más». 9 Y Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombres es un hijo de Abraham, 10 porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido»..
P/. Palabra del Señor
R/. Gloria a ti, Señor Jesús
COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO DEL DÍA
El texto que nos regala la liturgia el día de hoy, martes 18 de noviembre de 2025, proviene del santo Evangelio según san Lucas (Lc 19, 1-10).
Jesús se encuentra con Zaqueo, un cobrador de impuestos rico, que, como todos los publicanos de la época, eran “un vendido” a Roma, que traicionaba a sus paisanos cobrándoles los impuestos injustos que Roma les imponía, por ello eran tan detestado.
Este es un relato que se encuentra solo en el Evangelio de San Lucas y, además, del tono anecdótico en el que está escrito, muestra la fuerza de Jesús que suscita la conversión y el cambio de vida en aquellos que se cruzan por su camino y le dejan entrar en sus vidas.
Zaqueo, era de pequeña estatura. Esta característica nos puede identificar a todos, en todo aquello que consideramos nuestras “pequeñeces y miserias”: pequeños de fe, pequeños de amor, pequeños de capacidad de relacionarnos con otros. En su pequeñez, Zaqueo se sube a un árbol para ganar perspectiva, para alcanzar a ver a Jesús, porque consideraba que las demás personas “le impedían verlo”. A veces, sentimos también que las personas nos impiden ver a Jesús, que son obstáculos que bloquean nuestra visibilidad.
Pero, lo más sorprendente para Zaqueo, y para los que estaban allí ese día, es que Jesús se detuvo ante el árbol, y de manera directa se dirigió a él, autoinvitándose a quedarse en su casa. La casa de un publicano, de un ladrón, de un pecador público. Zaqueo debió sentirse, además de sorprendido, halagado ¿Cómo una persona como Jesús, que venía acompañado de tanta gente, que estaba siendo proclamado por muchos como enviado de Dios, quería entrar a su casa, la casa de un pecador público?
Y así fue. El evangelista no nos relata el contenido del diálogo, pero sí las consecuencias del mismo: Zaqueo cambió por completo su percepción de la vida y se dispuso a ser una persona justa, un hermano. Descubrió que las personas que le rodeaban no eran impedimento para ver y amar a Jesús, sino el lugar privilegiado para mostrarle su Amor y su generosidad.
Hoy, reconociendo tus pequeñeces, permite que Jesús se te acerque. Deja que entre a tu vida y te transforme la forma de ver a los demás… Date la oportunidad de hablar con Jesús y amarlo en aquellos que te rodean.


