Evangelio y liturgia de hoy, viernes 20 de febrero de 2026: ora con el Evangelio de hoy en audio según san Mateo (Mt 9, 14-15): En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras nosotros y los fariseos sí ayunamos?” Jesús les respondió: “¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras Él está con ellos?
VIERNES DESPUÉS DE CENIZA – TIEMPO DE CUARESMA
LEE LA PALABRA DE HOY, ESCUCHA EL AUDIO Y COMENTA EL EVANGELIO, EL SALMO Y LAS LECTURAS DEL DÍA VIERNES 20 DE FEBRERO DE 2026
Misa del Día – Morado – Santo del día: Santos Francisco y Jacinta Marto
CONTENIDO DEL DÍA
ANTÍFONA DE ENTRADA
Escucha, Señor, y ten piedad de mí; Señor, socórreme (Sal 29, 11)
ORACIÓN COLECTA
Te pedimos, Señor, continuar las obras de penitencia que hemos comenzado con tu benevolencia, para que la práctica que observamos externamente, vaya acompañada de la sinceridad de corazón.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
PRIMERA LECTURA
LECTURA DE LA PROFECÍA DE ISAÍAS
Esto dice el Señor Dios: ¡Grita a voz en cuello, no te contengas, alza tu voz como una trompeta: denúnciale a mi pueblo su rebeldía y sus pecados a la casa de Jacob!
Ellos me consultan día tras día y quieren conocer mis caminos, como lo haría una nación que practica la justicia y no abandona el derecho de su Dios; reclaman de mí sentencias justas, les gusta estar cerca de Dios:
«¿Por qué ayunamos y tú no lo ves, nos afligimos y tú no lo reconoces?». Porque ustedes, el mismo día en que ayunan, se ocupan de negocios y maltratan a su servidumbre.
Ayunan para entregarse a pleitos y querellas y para golpear perversamente con el puño. No ayunen como en esos días, si quieren hacer oír su voz en las alturas.
¿Es este acaso el ayuno que yo amo, el día en que el hombre se aflige a sí mismo? Doblar la cabeza como un junco, tenderse sobre el cilicio y la ceniza: ¿a eso llamas ayuno y día aceptable al Señor?
Este es el ayuno que yo amo –oráculo del Señor–: soltar las cadenas injustas, desatar los lazos del yugo, dejar en libertad a los oprimidos y romper todos los yugos; compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo; cubrir al que veas desnudo y no despreocuparte de tu propia carne.
Entonces despuntará tu luz como la aurora y tu llaga no tardará en cicatrizar; delante de ti avanzará tu justicia y detrás de ti irá la gloria del Señor.
Entonces llamarás, y el Señor responderá; pedirás auxilio, y Él dirá: «¡Aquí estoy!». .
P/. Palabra de Dios
R/. Te alabamos Señor
SALMO RESPONSORIAL
R/. Un corazón quebrantado y humillado, oh, Dios, tú no lo desprecias
Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado.
Contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad en tu presencia. R/.
Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
El sacrificio agradable a Dios
es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R/.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO DEL DÍA
R/. Honor y Gloria a tí, Señor Jesús // Gloria a ti Cristo, Palabra de Dios
Busquen el bien, no el mal, y vivirán; y el Señor estará con ustedes. (Cf. Am 5, 14)
R/. Honor y Gloria a tí, Señor Jesús // Gloria a ti Cristo, Palabra de Dios
EVANGELIO DEL DÍA – MISA DE HOY 20 DE FEBRERO DE 2026 – VIERNES DESPUÉS DE CENIZA
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO
Mt 9, 14-15
En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras nosotros y los fariseos sí ayunamos?”
Jesús les respondió: “¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras Él está con ellos? Pero ya vendrán días en que les quitarán al esposo, y entonces sí ayunarán”.
P/. Palabra del Señor
R/. Gloria a ti, Señor Jesús
COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO DEL DÍA
El Evangelio que nos trae la liturgia de hoy, viernes 20 de febrero de 2026, proviene de san Mateo (9, 14-15). Los discípulos de Juan hacen una pregunta a Jesús que se basa en el cumplimiento de la ley mosaica ¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras nosotros y los fariseos sí ayunamos?
No había comprensión de la importancia de la presencia del Señor entre los discípulos de Juan y los fariseos. No había conciencia de Dios entre ellos. ¿Por qué ayunar si los discípulos de Jesús escuchan la Palabra de Dios, de Dios mismo?
Hoy es primer viernes de cuaresma y recordamos lo que se menciona tanto en el Código de Dereho Canónigo como en el Catecismo de la Iglesia Católica sobre las prácticas comunes de penitencia para estos días.
Código de derecho canónigo:
1249 Todos los fieles, cada uno a su modo, están obligados por ley divina a hacer penitencia; sin embargo, para que todos se unan en alguna práctica común de penitencia, se han fijado unos días penitenciales, en los que se dediquen los fieles de manera especial a la oración, realicen obras de piedad y de caridad y se nieguen a sí mismos, cumpliendo con mayor fidelidad sus propias obligaciones y, sobre todo, observando el ayuno y la abstinencia, a tenor de los cánones que siguen.
1250 En la Iglesia universal, son días y tiempos penitenciales todos los viernes del año y el tiempo de cuaresma. 1251 Todos los viernes, a no ser que coincidan con una solemnidad, debe guardarse la abstinencia de carne, o de otro alimento que haya determinado la Conferencia Episcopal; ayuno y abstinencia se guardarán el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.
1252 La ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido catorce años; la del ayuno, a todos los mayores de edad, hasta que hayan cumplido cincuenta y nueve años. Cuiden sin embargo los pastores de almas y los padres de que también se formen en un auténtico espíritu de penitencia quienes, por no haber alcanzado la edad, no están obligados al ayuno o a la abstinencia.
Catecismo de la Iglesia Católica:
1430 Como ya en los profetas, la llamada de Jesús a la conversión y a la penitencia no mira, en primer lugar, a las obras exteriores “el saco y la ceniza”, los ayunos y las mortificaciones, sino a la conversión del corazón, la penitencia interior. Sin ella, las obras de penitencia permanecen estériles y engañosas; por el contrario, la conversión interior impulsa a la expresión de esta actitud por medio de signos visibles, gestos y obras de penitencia (cf Jl 2,12-13; Is 1,16-17; Mt 6,1-6. 16-18).
1434 La penitencia interior del cristiano puede tener expresiones muy variadas. La Escritura y los Padres insisten sobre todo en tres formas: el ayuno, la oración, la limosna (cf. Tb 12,8; Mt 6,1-18), que expresan la conversión con relación a sí mismo, con relación a Dios y con relación a los demás. Junto a la purificación radical operada por el Bautismo o por el martirio, citan, como medio de obtener el perdón de los pecados, los esfuerzos realizados para reconciliarse con el prójimo, las lágrimas de penitencia, la preocupación por la salvación del prójimo (cf St 5,20), la intercesión de los santos y la práctica de la caridad “que cubre multitud de pecados” (1 P 4,8).
Que el Señor nos conceda en esta cuaresma tener una auténtica humildad, que nos haga aprovechar al máximo este tiempo de gracia que Dios en su infinita misericordia nos concede para volver nuestro corazón a Él.


