Evangelio de hoy, lecturas y salmo de este día, viernes 20 de marzo de 2026, IV Semana de Cuaresma -San Serapión: ora con el Evangelio de hoy, en audio, según San Juan 7, 1-2.10.25-30: «En aquel tiempo, Jesús recorría Galilea, pues no quería andar por Judea, porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba ya la fiesta de los judíos, llamada de los Campamentos. Cuando los parientes de Jesús habían llegado ya a Jerusalén para la fiesta, llegó también Él, pero sin que la gente se diera cuenta, como de incógnito.» Encuentra más abajo el texto completo, el audio y la reflexión del Evangelio, el salmo y las lecturas de hoy.
Por favor compartir el Evangelio y las lecturas de hoy.
El 1 de mayo iniciaremos el Santo Rosario en vivo (hora programada 8 de la noche, hora colombiana). Puedes inscribirte desde cualquier país para ser invitado. El Santo Rosario se realizará en español. Duración diaria estimada: 1 hora.
Las personas interesadas en inscribirse en el grupo pueden escribirnos a: [email protected] con el asunto: “Inscribir en el Santo Rosario”.
Recuerde confirmar el número telefónico completo (con código de país), al igual que su nombre, edad, ciudad y país de residencia. Las condiciones para ingresar y permanecer se harán públicas con anticipación o en respuesta al correo recibido. Según el número estimado final de participantes será el medio usado de transmisión. Dios los bendiga.
CONTENIDO DEL DÍA
SOLEMNIDADES, SANTOS, BEATOS CELEBRADOS CON EL EVANGELIO DE HOY 20 DE MARZO
ANTÍFONA DE ENTRADA
Oh, Dios, sálvanos por tu nombre, sal por mí con tu poder. Oh, Dios, escucha mi súplica, atiende mis palabras (Cf. Sal 53, 3-4)
ORACIÓN COLECTA
Oh Dios que has preparado el remedio adecuado para nuestra fragilidad, concédenos recibir con alegría la salvación que nos otorgas y manifestarla en nuestra propia conducta.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
PRIMERA LECTURA
LECTURA DEL LIBRO DE LA SABIDURÍA
Los malvados dijeron entre sí, discurriendo equivocadamente:
“Tendamos una trampa al justo,
porque nos molesta y se opone a lo que hacemos;
nos echa en cara nuestras violaciones a la ley,
nos reprende las faltas contra los principios en que fuimos educados.
Presume de que conoce a Dios
y se proclama a sí mismo hijo del Señor.
Ha llegado a convertirse en un vivo reproche
de nuestro modo de pensar
y su sola presencia es insufrible,
porque lleva una vida distinta de los demás
y su conducta es extraña.
Nos considera como monedas falsas
y se aparta de nuestro modo de vivir como de las inmundicias.
Tiene por dichosa la suerte final de los justos
y se gloría de tener por padre a Dios.
Veamos si es cierto lo que dice,
vamos a ver qué le pasa en su muerte.
Si el justo es hijo de Dios,
Él lo ayudará y lo librará de las manos de sus enemigos.
Sometámoslo a la humillación y a la tortura
para conocer su temple y su valor.
Condenémoslo a muerte ignominiosa,
porque dice que hay quien mire por él”.
Así discurren los malvados, pero se engañan;
su malicia los ciega.
No conocen los ocultos designios de Dios,
no esperan el premio de la virtud .
P/. Palabra de Dios
R/. Te alabamos Señor
SALMO RESPONSORIAL
R/. El Señor está cerca de los atribulados
El Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias. R/.
El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
Aunque el justo sufra muchos males,
de todos lo libra el Señor. R/.
Él cuida de todos sus huesos,
y ni uno solo se quebrará.
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a Él. R/.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO DEL DÍA
R/. Honor y Gloria a ti, Señor Jesús // Gloria a ti, Señor, Hijo de Dios vivo
No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. (Mt 4, 4b)
R/. Honor y Gloria a ti, Señor Jesús // Gloria a ti, Señor, Hijo de Dios vivo
EVANGELIO DEL DÍA – MISA DE HOY 20 DE MARZO DE 2026 – VIERNES DE LA IV SEMANA DE CUARESMA
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN
Jn 7, 1-2.10.25-30
En aquel tiempo, Jesús recorría Galilea, pues no quería andar por Judea, porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba ya la fiesta de los judíos, llamada de los Campamentos. Cuando los parientes de Jesús habían llegado ya a Jerusalén para la fiesta, llegó también Él, pero sin que la gente se diera cuenta, como de incógnito.
Algunos, que eran de Jerusalén, se decían: “¿No es éste al que quieren matar? Miren cómo habla libremente y no le dicen nada.
¿Será que los jefes se han convencido de que es el Mesías? Pero nosotros sabemos de dónde viene éste; en cambio, cuando llegue el Mesías, nadie sabrá de dónde viene”.
Jesús, por su parte, mientras enseñaba en el templo, exclamó: “Conque me conocen a mí y saben de dónde vengo… Pues bien, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; y a Él ustedes no lo conocen. Pero yo sí lo conozco, porque procedo de Él y Él me ha enviado”. Trataron entonces de capturarlo, pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.
P/. Palabra del Señor
R/. Gloria a ti, Señor Jesús
COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO DEL DÍA
El Evangelio de hoy, viernes 20 de marzo de 2026, proviene de san Juan (Jn 7, 1-2.10.25-30). El evangelista narra un pasaje en el que Jesús llega en secreto a Jerusalén, aunque ya existía una sentencia a voces de que los judíos querían matarlo. Aquellas personas que podían reconocerlo, por haberlo visto previamente, mostraron sorpresa porque, a pesar de eso, Jesús hablaba en público, en el templo, e insistiendo en que Él era enviado del Padre, ante lo cual quisieron echar mano de Él, pero no pudieron.
Cuán velados de corazón y espíritu podemos llegar a ser las personas que incluso con toda evidencia de Jesús como Hijo y enviado por el Padre a nosotros, hay quienes persisten en la necedad de negarlo, ofenderlo e incluso perseguirlo porque no quieren o no les conviene aceptar el testimonio que dan sus obras, su Palabra y las bendiciones que de Él recibimos.
Pidamos al Señor nos conceda la gracia de tener un corazón y un espíritu capaces de reconocerlo, aceptarlo y seguirlo con una fe siempre encendida, que nos lleve al cumplimiento de la misión que nos ha asignado; y sin desfallecer por las actitudes, palabras o persecuciones de otros, de modo que podamos ayudar también a su conversión: “Les daré corazón capaz de conocerme, …, y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios, pues volverán a mí con todo su corazón”(Jr 24,7)..


