LEE LA PALABRA DE HOY, ESCUCHA EL AUDIO Y COMENTA EL EVANGELIO, EL SALMO Y LAS LECTURAS DEL DÍA DOMINGO DE LA XXX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO.
HOY ASISTE A LA EUCARISTÍA DOMINICAL
ALABA A DIOS, DALE GRACIAS Y ENCOMIENDA ESTA NUEVA SEMANA.
CONTENIDO DEL DÍA
ANTÍFONA DE ENTRADA
Alégrese el corazón de los que buscan al Señor. Busquen la ayuda del Señor para que sean fortalecidos; busquen siempre su rostro. (Cf. Sal 104, 3-4)
ORACIÓN COLECTA
Dios Todopoderoso y eterno, aumenta en nosotros la fe, la esperanza y la caridad, y, para que merezcamos conseguir lo que nos prometes, concédenos amar lo que nos mandas.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
PRIMERA LECTURA
LECTURA DEL LIBRO DEL ECLESIÁSTICO
El Señor es juez, y para Él no cuenta el prestigio de las personas. Para Él no hay acepción de personas en perjuicio del pobre, sino que escucha la oración del oprimido.
No desdeña la súplica del huérfano, ni a la viuda cuando se desahoga en su lamento. Quien sirve de buena gana, es bien aceptado, y su plegaria sube hasta las nubes.
La oración del humilde atraviesa las nubes, y no se detiene hasta que alcanza su destino. No desiste hasta que el Altísimo lo atiende, juzga a los justos y les hace justicia. El Señor no tardará.
P/. Palabra de Dios
R/. Te alabamos Señor
SALMO RESPONSORIAL
R/. El afligido invocó al Señor, y Él lo escuchó
Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.
El Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias. R/.
El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a Él. R/.
SEGUNDA LECTURA
LECTURA DE LA SEGUNDA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A TIMOTEO
Querido hermano: Para mí ha llegado la hora del sacrificio y se acerca el momento de mi partida. He luchado bien en el combate, he corrido hasta la meta, he perseverado en la fe. Ahora sólo espero la corona merecida, con la que el Señor, justo juez, me premiará en aquel día, y no solamente a mí, sino a todos aquellos que esperan con amor su glorioso advenimiento.
La primera vez que me defendí ante el tribunal, nadie me ayudó. Todos me abandonaron. Que no se les tome en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, por mi medio, se proclamara claramente el mensaje de salvación y lo oyeran todos los paganos. Y fui librado de las fauces del león. El Señor me seguirá librando de todos los peligros y me llevará salvo a su Reino celestial. A Él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
P/. Palabra de Dios
R/. Te alabamos Señor
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO DEL DÍA
R/. Aleluya, aleluya, aleluya
R/. Aleluya, aleluya, aleluya
EVANGELIO DEL DÍA – MISA DE HOY 26 OCT. 2025
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS
Lucas 18, 9-14
En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola sobre algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás:
“Dos hombres subieron al templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: ‘Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos y adúlteros; tampoco soy como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todas mis ganancias’.
El publicano, en cambio, se quedó lejos y no se atrevía a levantar los ojos al cielo. Lo único que hacía era golpearse el pecho, diciendo: ‘Dios mío, apiádate de mí, que soy un pecador’.
Pues bien, yo les aseguro que éste bajó a su casa justificado y aquél no; porque todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”.
P/. Palabra del Señor
R/. Gloria a ti, Señor Jesús
COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO DEL DÍA
En el Evangelio del día, hoy domingo 26 de octubre de 2025, la liturgia nos presenta un fragmento del Santo Evangelio según San Lucas (Lc 18, 9-14).
El evangelista relata cómo Jesús, viendo la soberbia y vanidad de algunas personas que, por cumplir con normas religiosas y morales, se consideraban superiores a los ojos de Dios, plantea una parábola en la que contrasta dos actitudes: la soberbia de quien sobrevalora sus acciones y la humildad de quien reconoce su pecado.
En una catequesis semanal, el 6 de marzo de 2024, el entonces Papa Francisco hizo mención del pecado de la soberbia, indicando que: “el soberbio es aquel que cree ser mucho más de lo que es en realidad; aquel que se estremece por ser reconocido como superior a los demás, siempre quiere ver reconocidos sus propios méritos y desprecia a los demás considerándolos inferiores”.
Como contraposición a este pecado se encuentra la virtud de la humildad, que, como decía Santa Teresa de Jesús, no es otra cosa que “andar en la verdad” ¿Cuál verdad?
Que solo Dios es bueno y que como criaturas todo lo bueno que pueda brotar de nuestro corazón es por gracia y misericordia suya.
Roguemos hoy al Señor nos regale pues la gracia de ser siempre humildes a semejanza de nuestra Madre María.


