Evangelio de hoy, lecturas y salmo de este día, sábado 6 de junio de 2026: sábado de la novena semana del Tiempo Ordinario, ora con el Evangelio de hoy, en audio, según san Marcos 12, 38-44 «En aquel tiempo, Jesús decía a la multitud: Cuídense de los maestros de la ley, pues les gusta andar con ropas largas y que los saluden con todo respeto en las…» Encuentra más abajo el texto completo, el audio y la reflexión del Evangelio, el salmo y las lecturas de hoy.
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CONTENIDO DEL DÍA
SOLEMNIDADES, SANTOS, BEATOS CELEBRADOS CON EL EVANGELIO DE HOY SÁBADO 6 DE JUNIO
San Norberto de Magdeburgo (s. XII); San Marcelino Champagnat (s. XIX)
INVITACIÓN MARIANA – TRINITARIA
Desde el 1 de mayo (8 de la noche, hora colombiana) iniciamos el Santo Rosario en vivo. Puedes inscribirte desde cualquier país para ser invitado. El Santo Rosario se realizará en español. Duración estimada por día: 1 hora.
Las personas interesadas en inscribirse en el grupo de oración permanente del Santo Rosario pueden escribirnos a: [email protected], con el asunto: “Inscribir en el Santo Rosario“.
Misa del Día – Blanco – Semana 9a. del Tiempo Ordinario
ANTÍFONA DE ENTRADA
Buscaré a mis ovejas,-dice el Señor- y suscitaré para ellas un pastor que las apaciente. Yo el Señor, seré su Dios.
ORACIÓN COLECTA DE HOY
Oh Dios, que por la oración y el celo pastoral, hiciste eximio servidor de tu Iglesia al obispo San Norberto, concédenos, por su intercesión, que tu pueblo fiel encuentre siempre pastores según tu corazón y el alimento de salvación.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
PRIMERA LECTURA DE HOY
LECTURA DE LA SEGUNDA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A TIMOTEO
Querido hermano: En presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos, te pido encarecidamente, por su advenimiento y por su Reino, que anuncies la palabra; insiste a tiempo y a destiempo; convence, reprende y exhorta con toda paciencia y sabiduría.
Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se rodearán de maestros que les halaguen el oído; se harán sordos a la verdad y sólo escucharán las fábulas.
Tú, en cambio, sé siempre prudente, soporta los sufrimientos, cumple tu trabajo de evangelizador y desempeña a la perfección tu ministerio.
Para mí ha llegado la hora del sacrificio y se acerca el momento de mi partida. He luchado bien en el combate, he corrido hasta la meta, he perseverado en la fe. Ahora sólo espero la corona merecida, con la que el Señor, justo juez, me premiará en aquel día, y no solamente a mí, sino a todos aquellos que esperan con amor su glorioso advenimiento.
P/. Palabra de Dios
R/. Te alabamos Señor
SALMO RESPONSORIAL
R/. Mi boca contará tu salvación, Señor
Llena estaba mi boca de tu alabanza
y de tu gloria, todo el día.
No me rechaces ahora en la vejez,
me van faltando las fuerzas, no me abandones. R/.
Yo, en cambio, seguiré esperando,
redoblaré tus alabanzas;
mi boca contará tu justicia,
y todo el día tu salvación. R/.
Contaré tus proezas, Señor mío;
narraré tu justicia, tuya entera.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas. R/.
Yo te daré gracias, Dios mío,
con el arpa, por tu lealtad;
tocaré para ti la cítara,
Santo de Israel. R/.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO DEL DÍA
R/. Aleluya, aleluya, Aleluya
Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. (Mt 5, 3)
R/. Aleluya, aleluya, Aleluya
EVANGELIO DEL DÍA – MISA DE HOY SÁBADO DE LA NOVENA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO – 6 DE JUNIO DE 2026
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS
Mc 12, 38-44
En aquel tiempo, Jesús decía a la multitud: «Cuídense de los maestros de la ley, pues les gusta andar con ropas largas y que los saluden con todo respeto en las plazas. Buscan los asientos de honor en las sinagogas y los mejores lugares en las comidas; y despojan de sus bienes a las viudas, y para disimularlo hacen largas oraciones. Ellos recibirán mayor castigo.»
Jesús estaba una vez sentado frente a los cofres de las ofrendas, mirando cómo la gente echaba dinero en ellos. Muchos ricos echaban mucho dinero. En esto llegó una viuda pobre, y echó en uno de los cofres dos moneditas de cobre, de muy poco valor. Entonces Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo:
—Les aseguro que esta viuda pobre ha dado más que todos los otros que echan dinero en los cofres; pues todos dan de lo que les sobra, pero ella, en su pobreza, ha dado todo lo que tenía para vivir.
P/. Palabra del Señor
R/. Gloria a ti, Señor Jesús
COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO DEL DÍA
¡El Evangelio de hoy es hermoso! Es una de esas joyas en las que Jesús con muy pocas palabras lo dice todo.
En la primera parte, Jesús nos advierte acerca de la apariencia y arrogancia farisea. Pero esto, no se refiere solamente a lo que vivían esos personajes históricos de la época de Jesús, sino a aquello de lo que nos tenemos que cuidar nosotros en nuestro camino espiritual: La arrogancia, la apariencia, el estar pendientes de lo que se ve en el exterior. Como dijera el adagio popular: “caras vemos, corazones no sabemos”.
Jesús, por el contrario, apunta al interior, al corazón. Porque al final de cuentas ¿De qué sirve la apariencia, si nuestra vida se está definiendo ante los ojos de Dios? Delante de los demás podemos pasar por personas “piadosas, buenas, cristianas…” pero sólo Dios que ve el corazón conoce lo que hacemos y damos en este mundo.
Por eso, el Señor contrapone ante la apariencia farisea la figura de esta humilde mujer. Y hablamos de su humildad, no sólo de cara a su condición económica, sino en cuanto a la limpieza y transparencia de su corazón. En oposición a los “ricos” que con gran ruido daban “mucho”, Jesús la resalta a ella, que, aunque materialmente hablando, no estaba dando casi nada… pero, ante Dios, estaba dando más, porque estaba dando su “todo”.
¿Cuándo entenderemos este lenguaje del Señor? ¿Cuándo creeremos que lo que más valor tiene delante de Él no es que lo que hacemos sea “mucho”, lo más “notorio”, lo más “difícil”, sino que hagamos y demos lo que Él nos pide en el interior de nuestro ser?
Lo que tiene valor de nuestra ofrenda ante Dios es que sea sincera; que no estemos poniendo límites a lo que entregamos cuando Él nos lo da todo; que no estemos contabilizando lo que ofrecemos de nosotros a los demás, cuando a diario lo recibimos todo del Señor.
Por eso Jesús dice: ella dio más que todos, porque era “todo”.
Hoy revisa tu corazón: ¿Ante quien ofrendas tu vida cada día? ¿Tus esfuerzos? ó ¿Tus pequeños sacrificios? Pídele a Jesús que puedas vivir todo delante de tu Dios, dado que Él es quien más valora todo lo que ofreces de ti.
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