Hoy es jueves 22 de enero de 2026: ora con el Evangelio de hoy en audio según san Marcos (Mc 3, 7-12): «En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, seguido por una muchedumbre de galileos. Una gran multitud, procedente de Judea y Jerusalén, de Idumea y Transjordania y de la parte de Tiro y Sidón.».
San Vicente, diácono y mártir español (m. 304)
LEE LA PALABRA DE HOY, ESCUCHA EL AUDIO Y COMENTA EL EVANGELIO, EL SALMO Y LAS LECTURAS DEL DÍA JUEVES 22 DE ENERO DE 2026
MISA DEL DÍA – VERDE

San Vicente, diácono y mártir
Ayudante del Obispo San Valerio de Zaragoza en la predicación, ya que éste tenía dificultades para hablar. Durante la persecución desatada bajo el emperador Diocleciano hubo de sufrir diferentes tipos de torturas: estiramientos forzados de extremidades, laceraciones, palizas, fuego, cárcel, pero en cada una de ellas solo bendecía y glorificaba a Dios.
Imagen: San Vicente Encuentra.com.
Otros santos o fiestas del día: Beata Laura Vicuña ( s. XIX), San Anastasio, monje y mártir (s. VII), San Vicente Pallotti (s. XVII), Beato Guillermo Patenson (s. XV) .
CONTENIDO DEL DÍA
ANTÍFONA DE ENTRADA
Este es un verdadero mártir, que derramó su sangre por el nombre de Cristo, no tuvo temor ante las amenazas de sus jueces y alcanzó así el Reino de los Cielos.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, infúndenos compasivo tu Espíritu, para que nuestro corazón se llene de aquel amor por el cual el mártir San Vicente superó todos los tormentos corporales.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
PRIMERA LECTURA
LECTURA DEL PRIMER LIBRO DE SAMUEL
En aquellos días, cuando David regresaba de haber matado al filisteo, las mujeres de todos los poblados salieron a recibir al rey Saúl, danzando y cantando al son de tambores y panderos, y dando grandes gritos de alegría. Al danzar, las mujeres cantaban a coro:“Mató Saúl a mil, pero David a diez mil”.
A Saúl le cayeron muy mal esas palabras y se enojó muchísimo y comentó: “A David le atribuyen diez mil, y a mí tan sólo mil. Lo único que le falta es ser rey”. Desde entonces, Saúl miraba a David con rencor.
Un día, Saúl comunicó a su hijo Jonatán y a sus servidores que había decidido matar a David. Pero Jonatán quería mucho a David y le dijo a éste: “Mi padre Saúl trata de matarte. Cuídate, pues, mucho, mañana por la mañana. Retírate a un lugar seguro y escóndete. Yo saldré con mi padre por el campo donde tú estés y le hablaré de ti; veré qué piensa y te lo avisaré”.
Habló entonces Jonatán a su padre en favor de David y le dijo: “No hagas daño, señor mío, a tu siervo David, pues él no te ha hecho ningún mal, sino grandes servicios. Arriesgó su vida para matar al filisteo, con lo cual el Señor dio una gran victoria a todo Israel. Tú mismo lo viste y te alegraste. ¿Por qué, pues, quieres hacerte reo de sangre inocente, matando a David sin motivo?”
Al oír esto, se aplacó Saúl y dijo: “Juro por Dios que David no morirá”. Entonces Jonatán llamó a David y le contó lo sucedido. Luego lo condujo ante Saúl, y David continuó a su servicio, como antes.
P/. Palabra de Dios
R/. Te alabamos Señor
SALMO RESPONSORIAL
R/. ¡En Dios confío y no temo!
Misericordia, Dios mío, que me hostigan,
me atacan y me acosan todo el día;
todo el día me hostigan mis enemigos,
me atacan en masa. R/.
Anota en tu libro mi vida errante,
recoge mis lágrimas en tu odre, Dios mío.
Que retrocedan mis enemigos cuando te invoco,
y así sabré que eres mi Dios. R/.
En Dios, cuya promesa alabo,
en el Señor, cuya promesa alabo,
en Dios confío y no temo;
¿qué podrá hacerme un hombre? R/.
Te debo, Dios mío, los votos que hice,
los cumpliré con acción de gracias. R/.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO DEL DÍA
R/. Aleluya, aleluya, aleluya
Nuestro Salvador, Cristo Jesús, destruyó la muerte, e hizo brillar la vida por medio del Evangelio. (Cf. 2Tm 1, 10)
R/. Aleluya, aleluya, aleluya
EVANGELIO DEL DÍA – MISA DE HOY 22 DE ENERO DE 2026
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS
Mc 3, 7-12 (audio)
En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, seguido por una muchedumbre de galileos. Una gran multitud, procedente de Judea y Jerusalén, de Idumea y Transjordania y de la parte de Tiro y Sidón, habiendo tenido noticias de lo que Jesús hacía, se trasladó a donde Él estaba. Entonces rogó Jesús a sus discípulos que le consiguieran una barca para subir en ella, porque era tanta la multitud, que estaba a punto de aplastarlo.
En efecto, Jesús había curado a muchos, de manera que todos los que padecían algún mal, se le echaban encima para tocarlo. Cuando los poseídos por espíritus inmundos lo veían, se echaban a sus pies y gritaban: “Tú eres el Hijo de Dios”. Pero Jesús les prohibía que lo manifestaran..
P/. Palabra del Señor
R/. Gloria a ti, Señor Jesús
COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO DEL DÍA
El fragmento del Evangelio que nos trae la liturgia del día de hoy, jueves 22 de enero de 2026, proviene del santo Evangelio según san Marcos (Mc 3, 7-12).
En el Evangelio de hoy según san Marcos, Jesús está siendo asediado por una gran multitud, hasta casi aplastarlo, y, por eso, dice la Escritura, rogó por una barca a sus discípulos. Iban a verle a Él personas de Galilea, Judea, y de pueblos paganos como Tiro y Sidón. Jesús curaba enfermos y liberaba de espíritus inmundos, y todas estas señales hacían que más gente llegara y de aquellos con algún mal “todos se le echaban encima” para tocarlo. Los poseídos por espíritus inmundos le reconocían como el Hijo de Dios, aunque Jesús les prohibía que lo dijeran.
El Evangelista es enfático en describir la situación que vivió Jesús por la grandeza de su Misericordia al sanar a tantos enfermos y poseídos. Los mismos poseídos le reconocían como Hijo de Dios, y otras personas le reconocían por su poder sanador, por eso, su objetivo era tocarlo para sanar. Sin embargo, entre tanta gente había personas presentes por muchos motivos, no todos estaban enfermos o poseídos. Y surgen inquietudes válidas como por ejemplo: entre los sanos ¿por qué estaban allí?, ¿por creer que Jesús era el Hijo de Dios como incluso los poseídos le reconocían?, ¿por considerarlo el Mesías?, ¿o un profeta?, ¿iban solo por curiosidad?, ¿porque iban a pedir por otros e interceder ante Jesús porque los necesitados no podían hacerlo directamente?, o ¿porque querían encontrar un motivo para condenarlo, como en otros pasajes?
¿Y por qué los enfermos y poseídos estaban allí? ¿porque otros los llevaron sin que ellos mismos creyeran o quisieran?, ¿por fe en su sanación según lo que escuchaban de otros?. El conocimiento público de las señales de Jesús crecia de tal forma que incluso de regiones paganas llegaban personas a buscar su sanación. ¿cuántos de aquellos sanados dieron las gracias o se convirtieron al Señor?, ¿cuántos de éstos fueron discípulos de nuestro Señor el resto de su vida?, ¿cuantos llegaron a ser semilla de cristianos en las persecuciones o por su ejemplo de vida?
El Evangelio de hoy nos invita, entonces, a reflexionar en torno a cuál es nuestra relación personal con Jesús, ¿cuál es el motivo de acercarme a Él?, ¿por los milagros?, ¿por necesidad?, ¿por tradición?, ¿esperando echarle culpas de algo o la prueba para negarlo?, ¿o, quizás, porque reconozco en Él al Hijo de Dios, a Dios mismo hecho hombre? ¿agradezco el milagro diario de la vida, la salud, el matrimonio, los hijos, la familia, el pan o el trabajo, lo que soy, hago y tengo?
Hoy digamos: Señor Jesús, Señor mío y Dios mío, creo en ti, aumenta mi fe y déjame estar a tu servicio como aquellos discípulos que allí te acompañaban.


